Acabo de escuchar un poema que quiero dedicarte, pequeña.
Iba a empezar diciendo que quisiera leértelo cada vez que cumplas algo importante. Incluso pensaba aclarar que no iba a mencionar un casamiento como uno de esos momentos importantes.
Pero quiero replantearlo.
Porque, al final, ¿qué son los logros?
Dejando de lado la pose snob e intelectual, abrazando esa parte romántica que a veces trato de esconder y siendo completamente humana y honesta...
Quiero celebrar cada momento que te haga feliz. Ya sea un logro académico, un amor que te haga bien, un proyecto que construyas, un viaje, una amistad, una decisión valiente o cualquier cosa que te haga sentir plena, siempre que no dañe a nadie...
Quiero poder acompañarte en todos esos momentos.
Y quisiera vivirlos para poder leerte este poema una y otra vez...
"Cosas que le deseo a mi hija", del libro Proletaria, de Pamela Terlizzi Prina.
Que sepas reconocer tu deseo y no hieras a nadie para cumplirlo,
Que seas gentil y agradecida
Que aprendas que la pasión es un oficio sacro
Que escribas cada vez que no sepas qué pensar
Que cantes cuando necesites hablar con algún dios
Que recuerdes que el placer siempre vale la pena
Que puedas cuestionar la lengua
Que inventes palabras
Que des nuevos nombres
Que ames muchas veces
Que me encuentres cada vez que me busques
Que me necesites de vez en cuando
Que seas vos, que seas vos, que seas vos...
Y si algún día me faltara el tiempo para volver a leértelo...
Volvé acá, mi Ari.
Leelo despacito.
Imaginá mi voz.
Porque voy a ser yo quien te lo esté leyendo.
Con todo mi amor,
Mamá.
0 comentarios:
Publicar un comentario